Periodismo
LA GUERRA DE LAS ONDAS
Silvia Núñez Esquer *
Las radios comunitarias han tenido un papel importante en situaciones en que la comunicación es elemento indispensable para llevar a cabo un plan, una estrategia, o un objetivo colectivo como puede ser el derrotar un gobierno, el conseguir cambio de políticas estudiantiles, o simplemente el socializar alguna información en beneficio de cierta comunidad, como pueden ser campañas de salud u otras similares. Su carácter de comunitaria se la da la naturaleza de los fines y el radio de influencia de su señal, el cual generalmente es de corto alcance. No obstante, las radios comunitarias pueden ser de corto o de largo alcance, las demás estaciones pueden ser comunitarias o no, dependiendo de quien es el emisor.
Así un barrio o un área donde concurre cotidianamente una comunidad estudiantil es idónea para crear un proyecto de comunicación radiofónica comunitaria. Su papel es el de dotar a dicha comunidad de un medio por el cual ésta pueda emitir y recibir mensajes de interés para ese grupo de personas. Es así que éstas se convierten en emisores, pero también en receptores.
Como emisores definen qué tipo de mensajes son los necesarios para la comunidad. Como receptores se erigen en vigilantes de los contenidos ya que éstos deberán ser congruentes con el diseño de la programación. El bajo alcance de su señal es otra de las características de las radios comunitarias, ya que esto presupone la definición del receptor lo cual abate la masificación de los radioescuchas.
Desde noviembre pasado, en Hermosillo se ha dejado escuchar una señal radiofónica en frecuencia modulada en el 107.5 del cuadrante. Es una estación que se autoproclama el “David de las ondas hertzianas”, es decir el pequeño débil que finalmente derrotará al gigante. Definida como una radio comunitaria, Radio Bemba surge como un ejercicio colectivo de estudiantes de diversas carreras y varias universidades, aunque en su mayoría son alumnos de la Universidad de Sonora.
Con la anuencia tácita de autoridades del departamento de Psicología y Ciencias de la Comunicación, desde uno de sus espacios transmite esta sui géneris estación a la cual se le ha sobredimensionado por los medios de comunicación conservadores y por líderes de opinión que toman a pié juntillas la advertencia de este “David”. Inscrita en un entorno de pasividad política sus transmisiones transcurren con toda calma, mientras al otro lado de sus paredes los estudiantes sólo piensan en sus clases, en sus exámenes y en el próximo puente importándoles un bledo si Radio Bemba empezó a transmitir ese día a las siete o a las nueve de la mañana.
Si bien su programación antepone la crítica social y política como un elemento omnipresente, el fenómeno que asusta y admira a quien la escucha por primera vez, más que por lo fuerte de sus contenidos, sí por el estilo nunca antes utilizado por estaciones hermosillenses, éste ha sido trabajado en otras radios del país. La comparación más cercana sería la similitud que muestra con Radio Universidad de Guadalajara, misma que siendo la estación oficial de la UDG, presenta la irreverencia como un elemento singular propio, que en momentos barre con la imagen de los propios funcionarios universitarios incluyendo al rector, siempre y cuando esta táctica sea para hacer crítica constructiva y no falte a la verdad.
Otro ejemplo de antecedentes del esquema es la estación juvenil que transmite en el 105 de frecuencia modulada en Nogales, Sonora, donde los jóvenes productores critican las medidas de trascendencia pública cuando las consideran inadecuadas, elaborando verdaderas radionovelas parodiadas, relatos dramatizados, que finalmente llevan al radioescucha primero a la risa, y después a la reflexión. Por alguna razón Hermosillo siempre se ha quedado ajena a este tipo de producciones, haciendo que se asuma que no existen, y cuando Radio Bemba rescata este esquema y lo hace suyo, quien la escucha o se escandaliza o se muestra simpatizante explícito. La radio light llevada al extremo en Hermosillo, es decir la repetición sistemática del esquema: canción, locutor, anuncios y el regreso interminable del ciclo, hace que cualquier otra forma de definir la “parrilla” de programación resulte escandalizante, máxime si son los jóvenes quienes critican, ya que aparentemente son las radios juveniles las que permanecen en el limbo con respecto de los problemas sociales.
Es también un medio que incluye la proclamación de los derechos humanos de las mujeres, como parte fundamental de sus mensajes. Esto, también se sale totalmente de lo común ya que en la radiodifusión comercial hermosillense, que cuenta con la mayor audiencia sólo el ocho de marzo se habla del tema. La autodenominada radio libre se ubica en una situación de ilegalidad hasta cierto punto. El colectivo de Radio Bemba arguyen que las radios comunitarias no existen en la ley por lo que se acogen a una figura inexistente y por lo tanto no prohibida. Sin embargo, ninguna estación de radio en México puede ser “libre” o tomada por asalto su frecuencia. Eso sí está contemplado en la Ley Federal de Radio y Televisión.
A diferencia de otros países como Argentina donde las frecuencias no tienen dueño, en México es explícita la propiedad de las mismas por parte del estado mexicano. Eso significa que su representante que es el gobierno federal es quien decide a quién se le asigna y se convierte en supervisor y vigilante de los contenidos. No obstante,existen antecedentes de estaciones comunitarias y de experimentación estudiantil que tienen tan bajo alcance que ni siquiera son advertidas por una población, y sus mensajes quedan en la conciencia de la comunidad para la que fueron diseñadas. Por eso se considera que existe ambigüedad legislativa y que el pecado no es tan grande.
En el caso sin precedentes de Radio Bemba, el proceso tiene lectura entrelíneas. La “ocurrencia” estudiantil de transmitir mensajes fuera de lo común, el dar “voz a los sin voz”, el transmitir música indígena, autóctona, tradicional, rock, etc. no incluidas en otras estaciones, tiene al interior de la universidad de Sonora, una trascendencia de conflicto. No obstante que el caso ha quedado como notas de color en los periódicos, y los muchachos a quienes les gusta la locución, y tienen ganas de criticar al gobierno han encontrado su tribuna, Radio Bemba es en este momento una bomba de tiempo, no por lo que pueda provocar como tal, sino por el enfrentamiento que se acerca mismo que hábilmente se ha mantenido oculto y que se evidenciará sin remedio, tarde o temprano para ser recibido como una papa caliente por el próximo rector.
La frecuencia utilizada por este colectivo es la asignada por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) a Radio Universidad. La estación ha pugnado durante años por un permiso para transmitir en frecuencia modulada. Ya en el pasado se le asignó y al tiempo se le retiró por falta de uso. Posteriormente se solicita otra vez como un paquete que incluye la frecuencia modulada y las repetidoras para los puntos donde se encuentran las unidades foráneas. Hoy día es el colectivo Radio Bemba quien se adjudicó la frecuencia asignada para transmitir sus mensajes.
El 107.5 de FM es justamente la frecuencia asignada a Radio Universidad para sus transmisiones. El conflicto se gesta cuando la SCT, finalmente le asigna esa frecuencia a la institución, a sabiendas de que Radio Bemba estaba transmitiendo en ella. Dado que las radios comunitarias toman cualquiera de las frecuencias libres del cuadrante, el colectivo decidió tomar ésta por ser la más lejana a las estaciones que ya están transmitiendo. Aquí surge un aparente reto entre la SCT y la autoridad universitaria en la persona del rector, ya que es éste el representante legal de la Universidad de Sonora, ante ese organismo.
El asignarle una frecuencia con moradores activos, evidentemente habla de una mala intención de conflictuar internamente a quien ha mantenido sin problemas políticos mayores a la institución durante los últimos ocho años. Por su parte, el rector no abrirá el expediente a tan poco tiempo de dejar su puesto. No arriesgará su trayectoria invicta al pretender lanzar al aire la frecuencia modulada para Radio Universidad, lo cual le hubiera apuntado un logro más a su gestión. Será entonces el próximo rector quien tenga que enfrentar al “David”, o entregarle la frecuencia, volviendo a dejar en el olvido a la siempre débil Radio Universidad.
La decisión pondrá en evidencia qué lugar de importancia otorgará el funcionario a la tarea de difusión a la comunidad, misma que no ha sido significativa en los últimos años. La marginación en que se tuvo a la estación universitaria en este rectorado, petrificó errores y omisiones. Técnicamente se quedó a la zaga siendo en este momento la radio con tecnología mas atrasada en la ciudad. La no utilización del internet como herramienta complementaria, es la contradicción más grande de la estación oficial de una institución líder como proveedor de internet. Su pobre devenir en los recientes años, es equivalente a cero crecimiento en una economía nacional. Por ello, resultaba importante darle una sacudida tecnológica y de contenido. Era preciso dignificarla con la instalación de nueva tecnología así como el estreno de frecuencias, tanto la modulada para Hermosillo, como la repetidoras para las unidades foráneas. Esto, hubiera sido al menos resarcir un poco de lo que tanto se le debe a Radio Universidad.
El mensaje: Aquí estamos
Mónica Luna, originaria de Argentina y quien experimentó la producción e incluso fundación de radios comunitarias en diversos puntos de Latinoamérica opina que Radio Bemba no es otra cosa que el grito de los estudiantes de “Aquí estoy, yo también tengo cosas qué decir”.
Explica que las radios comunitarias son parte de la experiencia latinoamericana y tiene dos vertientes: la que realmente surge de las comunidades y la que emana del gobierno como radio comunitaria. La que más se conoce de este tipo es en Nicaragua. En México han surgido de las etnias o del propio Instituto Nacional Indigenista. En Hermosillo, le tocó participar en el diseño de radio comunitaria en Radio Sonora.
“Es diferente según donde estés. Desde el que tiene el poder para fundarla como en México que obligan a que las frecuencias se otorguen bajo un estricto control. En otros países como Argentina donde no hay una legislación tan estricta, sí hay muchas radios comunitarias, le llaman radios truchas, es el equivalente a piratas. Surgen del trabajo de un barrio desde un garage, patio, son constantemente alimentadas por el mismo barrio o grupo de trabajo. Las que yo he oído son las de mi barrio Villa del Parque y un canal La Utopía, que no daba su dirección. Lo comunitario si lo da quien lo hace y lo pirata cómo lo hace, desde el punto de vista legal”.
“Radio Bemba se inscribe en lo que se puede decir radio trucha, es notoriamente comunitaria, se ve una tendencia a organizar la información. Es notoria la formación estudiantil de la radio por su ánimo. Hay una intención de hablar un lenguaje común a la juventud y de un trabajo experimental no en términos radiofónicos sino de ellos. Hay una interesante programación musical, cierta música alternativa que no tiene cabida en las estaciones comerciales”.
“Desde mi punto de vista no es escandalizante, sí transgreden las formas tradicionales, pero en los contenidos son las mismas quejas de los otros programas, pero en un lenguaje actualizado. Creo que tienen el derecho de crear su estilo y es una intención de encontrar una identidad y hablar un mismo lenguaje que su público, original porque ahí surgió y de un sector de la comunidad que no tiene espacios”.
Acerca del conflicto potencial entre Radio Bemba y Radio Universidad, Mónica Luna opina “Los conflictos existen y, o están solapados o se evidencian. En este caso se evidencia y tiene su razón de ser. El que los muchachos se apropien de una frecuencia es un declararse presentes si no se les da el espacio, esa es la actitud, no la califico. El tomar un espacio que les corresponde por derecho en cuanto a la libertad de expresión que existe en México, estos chavos están ejerciendo su derecho y esto conflictúa el derecho de otros.
La pregunta sería por qué necesitan tomar esta actitud. Con una frecuencia eminentemente cultural en la universidad, que en el panorama de la radiodifusión es la que más se acerca. Entonces entraríamos en la larga historia de Radio Universidad y cuál ha sido el espacio para estudiantes universitarios para expresarse libre y responsablemente, y cuáles han sido las oportunidades. Si las ha habido y no las han usado, hay una intención de confrontación y si no las ha habido, es un reclamo que pudiera tener intenciones de diálogo y tal vez ofrecer los espacios a estudiantes y de cualquier sector de la universidad”.
¿Es o no un proyecto académico?
En sus comunicados, los “bembos” aseguran que éste es un proyecto que está inscrito en la Academia de Comunicación, eso le da un carácter experimental, pero también con respaldo académico. No obstante el maestro José Peralta Montoya , Jefe del departamento de Psicología y Comunicación de la Unison explicó que no tiene conocimiento de que sea una propuesta académica “Es un programa de radio elaborado por estudiantes de diferentes universidades. Los he escuchado esporádicamente y no tengo información donde se definan perfiles, estructuras y características de Radio Bemba. No está registrado en ningún órgano académico, consejo divisional, u otra instancia académica.
“Por lo tanto, no tendría información suficiente para opinar sobre el impacto en la formación de los estudiantes. Ellos han trabajado libres a pesar de que utilizan instalaciones que son nuestras. No obstante en ningún momento vamos a retirarlos”.
Los porqués de Radio Bemba
En este fenómeno se advierte también un reclamo a la posibilidad de ejercer la libertad como la tienen los cineastas o los periodistas al producir cine o prensa independiente, de producir radio independiente, autónoma, soberana, lo cual en México hasta ahora, está limitado. Se ha tratado también de responsabilizar a alguien por las decisiones de Radio Bemba, intentando esfumar la posibilidad de un ejercicio democrático para el diseño del proyecto. Surge entonces un personaje, con antecedentes en producción de radio, con herencia radiofónica por vía sanguínea , de su padre y de su abuelo.
Conocido como Carlos Mauz, licenciado en Derecho y estudiante de Sociología, forma parte del colectivo Radio Bemba, pero asegura que los lineamientos siempre son formulados de manera colectiva y se respetan firmemente. Mauz quien se ha convertido en modelo de locución para sus compañeros, habla del espíritu que mueve a Radio Bemba , los porqués del proyecto y cómo conciben ellos la radiodifusión, aclarando falsos conceptos que se han vertido sobre el mismo.
“Ni incitamos a la violencia, ni a la toma del poder, estamos por la generación de la información hacia una nueva realidad, somos un medio más. Si nos identifican con cuestiones guerrillerescas, pues ni modo”.
“El proyecto lo habíamos trabajado desde hace dos años, la gente que está aquí, es la gente que más ha aportado a la radio estudiantil de comunicación. El espacio físico ya estaba, era del CEUS, pero como el CEUS ya estaba muerto, pues ya no lo usaban. El transmisor que tenemos lo compramos con actividades costó mil dólares, era de muy baja potencia. Nosotros iniciamos las transmisiones en la frecuencia 107.5 en aras de no afectar a ninguna ya que es la más lejana a la última ocupada. Después dijo la SCT que era de la Unison. Fue entonces que pedimos apoyo de otras organizaciones para que mandaran cartas o telegramas a las SCT y a rectoría para que no nos la quitaran, vieron que no estamos solos.
Este fue el llamado: “El Colectivo radio bemba fm , deseando conocer la opinión de la sociedad, organizaciones civiles, comunidad académica, comunidad estudiantil y la comunidad internacional, convoca a los mismos a solidarizarse a favor de la permanencia de la primera radio comunitaria en nuestra ciudad, cuyo objetivo es ser un espacio libre para la sociedad civil, este proyecto parte de la Declaración de Milán sobre medios de comunicación, elaborada por la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC) de la cual es parte este proyecto y la que fundamenta nuestro ejercicio como radio comunitaria”. Se anexaban las direcciones y correos electrónicos a los que había que enviar la manifestación de solidaridad.
Teníamos tres meses transmitiendo cuando otorgan la frecuencia. Con la rectoría hemos tratado de hablar en Radio Bemba , porque queremos ser transparentes y el rector dijo que era una vacilada, que no tenía nada que hacer ahí. Con la SCT no hemos tenido comunicación porque no cumplimos las especificaciones para obtener una frecuencia. Las comunitarias, son radios de baja frecuencia”.
¿Qué va a pasar cuando Radio Universidad utilice su frecuencia?
“No lo hemos decidido totalmente. El problema va a ser para Radio Universidad , hay un principio que dice “primero en tiempo, primero en derecho”. Sabemos que ya hay transmisor porque nos han interferido la señal, suponemos que es de Radio Universidad. Lo que hemos generado es muy interesante, ya van tres tesis generadas por Radio Bemba. Estamos trabajando para elevar la potencia y poder competir, o bien otra opción es cambiar de frecuencia”.
¿Han tenido acercamiento con Rectoría?
“Hay una carta de diciembre donde avisamos al rector y vicerrector de que estábamos transmitiendo y nuestros objetivos y nunca tuvimos respuesta, en ella no le pedíamos nada. La intención es el diálogo. Primero porque la frecuencia se la dieron a Radio Universidad , pero por qué no nos saca del aire, Él siempre ha dicho que nuestra labor es política y no académica. Incluso envió una carta a CISEN diciendo de nuestras transmisiones”.
¿Cómo conciliar para no afectar a la más débil, Radio Universidad?
“Muy sencillo, que le den otra frecuencia. Por ejemplo la 97.5 en donde no hay ninguna. Nosotros estamos en lo legal. El artículo sexto constitucional, y el artículo diez y nueve de la declaración de los derechos humanos, nos respaldan. La Ley Federal de Radio y Televisión está por debajo de la constitución, es una ley reglamentaria. De hecho podríamos promover un amparo”.
¿Qué sientes de ser un modelo para tus compañeros?
“En principio lo veo de la jodida. Es obvio que al principio todos buscamos modelos, pero tampoco yo soy algo original, tengo algo de otros. Todo tiene que ver con la congruencia. Tu estilo debe concordar con lo que quieres decir. De hecho la misma música que programas debe ser congruente, por ejemplo, el rock es contestatario”.
¿Se consideran irreverentes o revolucionarios?
“Si la alegría la consideran revolucionaria, sí”.
¿Han considerado la introducción de publicidad en su programación?
“Si en algún momento entramos a un contexto reglamentario, sí”.
¿Qué opinión te merecen las estaciones comerciales juveniles?
“Lo he visto desde adentro, no tengo la intención de censurar a nadie, cada quien que escuche lo que quiera. Pero ¿por qué no decirlo? Yo he sido víctima de esa radio, es un negocio mercantil, están hechas para vender, no le puedes pedir nada a alguien que se maneja en costos y ganancias. El mismo espacio y el querer conservar ese espacio nos hace hacernos al formato. Sí me parecen excesivamente light , es como los maestros que te traen material para machetear y no te hacen reflexionar. Son modelos y si te sales de ahí estás mal. Ahora, las compañías disqueras son muy crueles, hay una cuestión financiera ahí. Pero igual es respetable, el chiste es que salgan más estaciones, ojalá en cada barrio hubiera una estación de radio”.Traverso es el colectivo que más se recuerda como productor de radio libre, al ser el promotor de Radio Alice en Italia, la cual tuvo importantísimo papel en los movimientos estudiantiles de los años setentas. Las radios libres han sido asociadas desde siempre a movimientos sociales revolucionarios como el medio más eficaz para transmitir mensajes que pueden ser noticiosos o de instrucción en clave para el propio movimiento. Radio Bemba se escuchó por primera vez en la Sierra Maestra al oriente de Cuba, cuando los guerrilleros la utilizaron a fines de los años cincuentas para enviar mensajes y retransmitir instrucciones propios del proceso revolucionario.
* Periodista.
Publicada en:
http://veneno.com/2001/v-51/esqu-51.html